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ESTEMOS UNIDOS MEXICANOS


ESTEMOS UNIDOS MEXICANOS

"Estemos Unidos Mexicanos" es una organización civil que surgió hace unos años con la finalidad de manifestarse en contra de la violencia en la que está inmerso nuestro país.


ESTEMOS UNIDOS MEXICANOS


Hartos de la guerra, el crimen organizado, las muertes, las amenazas, los daños colaterales... la gente de Estemos Unidos Mexicanos decidió lanzar una campaña de concientización, para que los mexicanos no sigan siendo sólo unos espectadores, sino se manifiesten en contra de lo que está sucediendo en el país.

Su plan de acción consiste en crear comités de defensa ciudadana, apropiarse de espacios públicos y ejecutar métodos de seguridad integral, todo esto para devolver paz a las comunidades. Cuentan con un manual para los comités, y un manual de difusión.

Básicamente la idea es crear redes sociales, cuyos integrantes se conozcan y protejan entre sí, así como denunciar actos violentos a las autoridades. De esa manera, entre todos nos cuidamos.

Para saber más visita:

http://estemosunidosmexicanos.com

http://www.facebook.com/EstemosUnidosMX?fref=ts



BASTA DE GUERRA, QUE LLEGUE LA PAZ


BASTA DE GUERRA, QUE LLEGUE LA PAZ

Tenía sobre mi computadora un pequeño letrero en el que se leía: "Basta de guerra, que llegue la paz".


BASTA DE GUERRA, QUE LLEGUE LA PAZ


Este letrerito me lo regaló un colega que actualmente tiene su propia organización en donde ayudan a refugiados, y que por x ó y razones le había tocado estar en medio de un conflicto bélico.

La frase la llegué a ver en un par de ocasiones más, una de ellas pegada en el monitor de una cajera que trabajaba en una tienda de conveniencia, y es parte de la campaña que lanzó la organización "Estemos Unidos Mexicanos".

Creo que de cierta manera hay un vínculo entre mi amigo, la cajera y yo: Vivimos en medio de un conflicto bélico.

Y quien lo niegue sólo tiene que abrir un periódico de cualquier día de esta semana para ver la cantidad de muertos, asesinatos, persecuciones y amenazas con las que uno tiene que vivir. Y vamos, yo soy afortunada, vivo en la capital del país en donde todavía gozamos de cierta seguridad (quien lo diría, la capital se ha vuelto más segura que muchos pueblos de provincia), y eso que acaban de matar a un empresario a plena luz del día en la Zona Rosa.

Vivir con violencia estresa, atemoriza, te llena de inseguridad, provoca migraciones que separan familias; y hay quien dice que leer sobre asesinatos y ver cómo hablan del narco en las noticias, aumenta más esta carga emocional que todos tenemos. Hay quienes piensan que no se debería hablar de estas cosas en los medios de comunicación, que así estaría más tranquila la gente.

Se equivocan, la gente estaría más tranquila si la violencia no existiera de verdad; pero cuando no se habla del tema a sabiendas del peligro que corres, tu inseguridad se duplica, porque ahora no sabes a qué peligros te enfrentas realmente. Eso es realmente angustiante.

Ahora bien hablar sobre lo que sucede es importante, no ocultar la información nos ayuda a tener una dimensión real de las cosas; pero no es suficiente, los medios deberían hablar también de cuáles son las causas reales de violencia y no quedarse en el amarillismo sino que tendrían que proponer soluciones también, o al menos informar de las ideas que tienen otros para acabar con la guerra.

Construir soluciones al problema que vivimos, trae seguridad, negar la realidad aumenta el temor. Por eso, la solución no es callar, sino destruir la raíz del problema.

BASTA DE GUERRA, QUE LLEGUE LA PAZ

PERMITIR UNA INJUSTICIA


PERMITIR UNA INJUSTICIA



El día de hoy encontré una frase que es muy cierta:
"Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que le siguen".

PERMITIR UNA INJUSTICIA


Es como con las drogas, una vez que te haces adicto a una, aunque sea "suave" poco a poco entras a cosas más "duras" porque mientras más lo haces menos grave te parece.

O como aquel experimento de las ventanas rotas: una ventana rota en auto, un evento simple e "insignificante". Nadie hace nada porque nadie cree que realmente esté pasando algo, pero después ya no es una ventana rota, son dos, luego los faros, luego otros coches, y así va creciendo y va creciendo hasta que desconocemos por completo el paisaje, que ahora será rudo y hostil.

Cuando dejamos pasar una "cosa simple" y "sin importancia", estamos dejando la puerta abierta para que cosas más fuertes se presenten hasta que llega el punto en donde la situación es tan difícil que es casi imposible ponerle  solución.

Una injusticia por pequeña que nos parezca sigue siendo una injusticia, así como un robo por pequeño que sea sigue siendo un robo. Y no deberíamos nunca por ninguna razón, justificar las injusticias (ni los robos).

¿Por qué lo hacemos? Por qué nos indignamos tanto cuando meten a la cárcel a una persona que no cometió ningún delito, pero no nos enfada nada cuando a nivel personal otros tienen que pagar por nuestros errores, ya sea un empleado que es reprendido por causa del jefe o un niño que culpa a su hermano de sus travesuras.

Nos indignan las grandes guerras y los asesinatos, pero si vemos a un grupo de niños peleando en las calles nadie hace nada.

Los secuestros se nos hacen una atrocidad, pero si un niño es molestado en la escuela entonces no tiene importancia.

Debemos tomar conciencia de que así como las grandes cosas empiezan con pasos pequeños, las grandes injusticias comienzan por las pequeñas.

NO permitir una injusticia nunca más.

VALOR POR TAMAULIPAS


VALOR POR TAMAULIPAS



Hace casi tres años, cuando inicié este blog, tenía la intención de promover una imagen distinta de mi país, saber que la violencia y la injusticia podían terminar y que México podía cambiar de alguna manera.

VALOR POR TAMAULIPAS


Este cambio, indiscutiblemente sólo se puede lograr a través de la transformación de conciencia en los ciudadanos. Por esa razón comencé a publicar cosas aquí, cosas allá, temas de historia, política, ciudadanía; algunos artículos buenos, otros no tanto, pero siempre con el mayor esfuerzo de mi parte.

Hoy, veo una noticia que me produce dos sensaciones contradictorias. La nota conocida por muchos de que  un grupo criminal está pidiendo recompensa por saber quién es el administrador del perfil de Facebook "Valor por Tamaulipas".

Ante la falta de información (y dicho sea de paso, de confianza) por parte de las autoridades, Valor por Tamaulipas ha surgido como un punto para alertar a los ciudadanos sobre los hechos de violencia e inseguridad que de otra manera no serían conocidos por los habitantes de Tamaulipas.

Estoy convencida de que iniciativas de esta naturaleza son lo que hace falta en este país, denunciar la violencia, prevenirla, poner límites. Y se requiere de mucho valor en estos tiempos para poder continuar con esa tarea, que recupera un poco de la justicia y la seguridad que tanto necesitamos.

Por un lado, se siente una impotencia terrible saber que este trabajo tiene la posibilidad de caer debido a personas que lucran con el sufrimiento humano y con la ignorancia y el miedo del pueblo mexicano.

Por el otro, es de cierta forma reconfortante saber que hay gente que no se da por vencida, que lucha y alienta a otros a luchar. Que no se intimida y por el contrario busca continuar protegiendo a los suyos, a nosotros, porque a final de cuentas todos somos parte de este sistema.

Pienso, que si la gente de Tamaulipas (y de toda la República también) se une a esta iniciativa, en vez de intimidarse, las amenazas quedarán sólo en eso: en amenazas.

Por lo pronto me quedo con las palabras del administrador, que me han conmovido bastante, y desde aquí basta y sobra decir que cuenta con todo nuestro apoyo:

"Les pido que se cuiden entre ustedes como lo han hecho hasta ahora y que sigan mostrando al mundo que la gente de Tamaulipas se arriesga a publicar en una página de Facebook, Twitter, o Foros para decirle a su hermano que tenga cuidado al salir a carretera, al ir al trabajo, o regresar de la escuela…"


PFP EN LA UNAM


PFP EN LA UNAM



Hace exactamente 13 años, un 6 de febrero, la entonces PFP (Policía Federal Preventiva) tomó las instalaciones de la UNAM que hasta el momento permanecían cerradas debido a la huelga estudiantil que había estallado el 20 de abril de 1999.


PFP EN LA UNAM


Según mi memoria, ya que justamente yo había salido de la preparatoria No. 6 "Antonio Caso" en aquel entonces, ya desde días antes se había corrido el rumor de que las autoridades tomarían las instalaciones el 6 de febrero. Incluso varios estudiantes decidieron entonces dejar los planteles para evitar ser apresados.

Ya para entonces muchos habían dejado el Movimiento Estudiantil, al considerar que la renuncia del entonces rector, Barnés de Castro, y la declaración del nuevo rector Juan Ramón de la Fuente de que no se subiría el monto de las cuotas, era más que suficiente.

Desde el inicio, había muchos jóvenes que estaban en contra de la huelga, unos definitivamente estaban a a favor de la famosa "actualización de cuotas", otros querían una educación gratuita pero creían que cerrar las instalaciones no era la mejor forma de lograrlo. Se puede decir que la comunidad estudiantil estaba dividida en un 50 y 50 a favor y en contra de irse a paro.

La causa era justa, se hicieron consultas, ganó la mayoría. Aunque eso fue definitivamente porque quienes querían irse a huelga eran más participativos, acudían a las reuniones informativas, a las asambleas, su voz se escuchaba y tomaban decisiones. Los demás pensaban que el paro duraría poco... y poco les importó.

Seis meses después de mantener las instalaciones cerradas, de ir a montones de marchas, de ser atacados en manifestaciones por petardos que quien sabe de dónde salían, se logró finalmente la renuncia de Barnés de Castro y el mantenimiento de las cuotas universitarias tal y como estaban. Para la mitad de los que estaban en el Movimiento Estudiantil eso era suficiente, era el momento de abrir las instalaciones y volver a clases.

Pero para la otra mitad, más combativa, eso no era suficiente. Ya no recuerdo a ciencia exacta cuáles eran todas las peticiones, pero para varios resultaba excesivo. Y entonces pasó lo que tenía que pasar, el Movimiento se fracturó en dos bandos: los "moderados", quienes querían terminar la huelga, y los "ultras".

Finalmente la huelga se continuó durante seis meses más, mientras una buena parte de los estudiantes se retiraba de la escena. Otros más huyeron hacia el sector privado y la situación se hacía cada vez más tensa.

Finalmente, ya con Juan Ramón de la Fuente como rector, la PFP entró y arrestó a cientos de estudiantes.

Recuerdo esa mañana, eran las 8 de la mañana cuando encendí el televisor y lo primero que vi fue a la PFP en las instalaciones de la Universidad. Era muy fuerte ver eso, policías armados dentro de la Máxima Casa de Estudios. Un escenario difícil de asimilar.

Creo sinceramente que incluso quienes anhelaban regresar a las aulas, no estaban de acuerdo con esa intromisión tan violenta. Sinceramente me parece que pocos tenían realmente la certeza de que esa era la única solución, si es que a esa invasión se le puede llamar así.

A los pocos días, todos volvimos a las instalaciones y comenzaron las tareas de reconstrucción: Reconstruir la imagen la Universidad después de un año de estar detenida, retomar los espacios de las escuelas y facultades que tenían muchos cubículos todavía de quienes habían sido activos en el Movimiento, algunos de ellos permanecieron, y para la autoridades estudiantiles era obvio que era necesario reconstruir el tiempo.

La necesidad de la nueva administración de que todo volviera a ser como antes fue muy obvia, en su afán de "borrar" el paro estudiantil y regresar a la época en que nada había sucedido, desparecieron decenas de murales que habían realizado los estudiantes, e incluso uno que se realizó durante los 70's en el auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía.

De esta época sólo queda el recuerdo impresionante de la policía invadiendo territorio universitario, quizás la alteración que alguno hizo al mural de Rectoría (arreglado después) y los sobrenombres de algunos líderes: El Gato, el Mosh...

Esa es como según recuerdo, una versión abreviada de aquel año. En aquella época había realizado una cronología día a día, con ayuda de periódicos, noticieros, entrevistas. Desafortunadamente todo se perdió en un ataque viral, las desventajas de la época tecnológica en donde ya nadie deja registro escrito de nada, defecto de juventud.